MATERNAL - DESARROLLO PSICOMOTOR

El desarrollo psicomotor se puede considerar como la evolución de las capacidades para realizar una serie de movimientos corporales y acciones, así como la representación mental y consciente de los mismos.
En este desarrollo hay unos componentes madurativos, relacionados con el calendario de maduración cerebral, y unos componentes relacionales que tienen que ver con el hecho de que a través de su movimiento y sus acciones el bebe entra en contacto con personas y objetos con los que se relaciona de manera constructiva.
La meta del desarrollo psicomotor es el control y dominio del propio cuerpo hasta ser capaz de sacar de él todas las posibilidades de acción y expresión que a cada uno le sean posibles, e implica un componente externo o práxico (la acción) y un componente interno o simbólico (la representación del cuerpo y sus posibilidades de acción)
Su desarrollo va del "acto al pensamiento"*2, de la acción a la representación, de lo concreto a lo abstracto. Y en todo el proceso se va desarrollando una vida de relación, de afectos, de comunicación, que se encarga de dar tintes personales a ese proceso del desarrollo psicomotor individual.

Marco referencial
Hay que partir de que la primera inteligencia es la sensoria motora, es el cuerpo el que debe ser acondicionado, sentido y aprendido en primera instancia, para aprenderse a sí mismo, y al mundo circundante.
El jardín maternal debe poseer todos los medios disponibles con el fin de maximizar el potencial genético con el que el niño nace, para que el desarrollo del mismo sea lo más completo y equilibrado posible, la estimulación debe ser multisensorial. Esto incluye estímulos visuales, auditivos, olfativos, gustativos, táctiles y kinestésicos (movimiento).
Cualquier actividad que pueda interesar al pequeño, con la que pueda disfrutar, será positiva en este sentido. Desde la caricia, hasta el deambular y el mirar ilustraciones de un libro.
Lo importante es que al niño se le propongan tareas con entusiasmo y convicción por parte de los educadores.
Los estímulos y experiencias del niño generarán las conexiones cerebrales que configurarán su identidad, la manera de razonar y analizar su entorno, sus aptitudes intelectuales, sus valores morales, sus referencias emocionales y sus habilidades físicas.
Al momento de estar con el bebe y comenzar con su estimulación sensorial es de fundamental importancia la manera de ser sostenido, la calidez del abrazo, la seguridad de esos brazos, el mecerse en determinados momentos, el acompañamiento en los momentos de cólicos, las primeras sonrisas, las caricias, el amor y las canciones que acompañan lo distintos momentos.

Es de suma importancia recordar que el primer objeto de juego que tienen los bebés es su propio cuerpo.
Se chupan las manos, tratan de llevarse los pies a la boca, etc.

Cuadro de referencia en el desarrollo motor:

1 mes
Cifosis global (posición fetal)
Marcha refleja
Reflejo palmar


2 meses
La levanta en decúbito prono

3 meses
Al sentarlo, la mantiene erguida
Agita brazos tipo marioneta al ver un objeto

4 meses
Se sienta precariamente
Se incorpora sobre los brazos extendidos
Prensión voluntaria / GRASP / Prensión palmar simple

5 meses
La levanta en decúbito supino
No sostiene el cuerpo

6 meses
Al inclinarlo intenta dar unos pasos
Agita brazos tipo nadador al intentar caminar

8 meses
Domina la posición sedente (sentado)
Se mantiene parado si se lo sostiene
Prensión palmar-pulgar

9 meses
Reptación / Gateo
Prensión radio-digital

1 AÑO
Se sostiene parado solo. Puede caminar si es sostenido
Prensión fina (Ej.: mover objetos con la mano)

13 meses
Primeros pasos independientes

14 meses
Se pone de pie

18 meses
Corre y camina hacia atrás
Alterna brazos al caminar

2 AÑOS
Dominio pleno de la marcha

Área Motora Gruesa (0 a 6 meses)

Ejercicios con las piernas

Mejorar la tonicidad de las piernas.
1. Flexión de una pierna contra el tronco.
2. Poner al bebe boca arriba, tomarle las piernas debajo de las rodillas.
3. Flexionarle la pierna llevándole la rodilla hasta el pecho, la otra pierna permanece extendida.
4. Volver a la posición inicial.
5. Hacer lo mismo con la otra pierna.
Mejorar la tonicidad de las piernas e ir preparando el movimiento de giro en el bebe.
1. Flexión de piernas con rotación de cadera.
2. Poner al bebe boca arriba, tomarle una pierna por debajo de la rodilla y flexionarla.
3. Llevarle la pierna hacia la cadera del otro lado del cuerpo.
4. Volver a la posición inicial.
5. Hacer lo mismo con la otra pierna.
Mejorar la tonicidad de las piernas.
1. Flexión de ambas piernas contra el tronco.
2. El bebe boca arriba, tomar ambas piernas por debajo de la rodilla.
3. Flexionar las piernas contra el pecho.
4. Volver a la posición inicial.
Mejorar tonicidad de piernas y caderas.
1. Flexión de piernas y rotación de caderas.
2. El bebe boca arriba, tomar ambas piernas por debajo de la rodilla.
3. Flexionar ambas piernas y llevarlas hacia un lado del cuerpo.
4. Volver a la posición inicial.
5. Hacer lo mismo del otro lado del cuerpo.
Mejorar la tonicidad de las piernas.
1. El bebe boca arriba, tomarle ambas piernas por debajo de sus rodillas y flexionarlas. A continuación elevarlas de la colchoneta o la manta y bajarlas.
2. Igual que el ejercicio anterior, pero con las piernas rectas.
3. Con el bebe boca arriba y sus piernas flexionadas, hacer el movimiento de patalear con ambas piernas (mientras una se estira la otra está abajo).
Mejorar el tono muscular de los pies
1. El bebe boca arriba, tomarle un pie haciendo que mantenga la pierna extendida.
2. Con la otra mano llevar sus dedos hacia adelante y atrás. Extender y flexionar alternadamente.
Mejorar el tono muscular y provocar en el niño reacciones al apoyo.
1. El niño boca arriba con las piernas extendidas.
2. Colocar una mano sobre sus rodillas para que no las doble y con la otra mano empujar sujavemente por las plantas de los pies y soltar. Alternar estos dos movimientos.
Mejorar la movilización y el tono muscular de los pies
1. El bebe boca arriba, con una mano tomarle una pierna y con la otra el pie.
2. Realizar movimientos hacia el interior, el exterior y los lados.
3. Hacer lo mismo con el otro pie.
Sensibilizar y tonificar los músculos de los pies.
1. El bebe boca arriba, tomar un cepillo de cerdas suave y pasarlo por la cara externa del pie, detrás del tobillo para lograr la rotación del pie hacia afuera.
2. Igual al anterior, pero con la cara interna del pie.
3. Boca arriba, pasar el cepillo por la planta del pie.
4. Boca arriba, pasar el cepillo por el empeine.

Ejercicios con los brazos

Mejorar el tono muscular de los brazos
1. Con el bebe boca arriba y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo.
2. Tomarle ambos brazos y llevarlos arriba a ambos lados de la cabeza.
3. Volver a la posición inicial.
Mejorar el tono muscular de los brazos
1. El bebe boca arriba y los brazos extendidos, pegados a lo largo del cuerpo.
2. Tomarle un brazo y llevarlo arriba, al lado de la cabeza.
3. Volver a la posición inicial.
4. Hacer lo mismo con el otro brazo.
Mejorar el tono muscular de los brazos
1. El bebe boca arriba, ponerlo con los brazos en cruz.
2. Tomarle los brazos y llevarle cada mano al hombro contrario.
3. Volver a la posición inicial.
Mejorar la movilidad de la muñeca.
1. Movilizaciones de la muñeca en todas las direcciones.
2. Hacer lo mismo con la otra mano.
Mejorar el tono muscular de los dedos.
1. Extender y flexionar todos los dedos de la mano.
2. Hacer lo mismo con la otra mano.
Mejorar el tono muscular y sensibilización de los dedos.
1. Masaje en cada dedo de la mano, desde la uña hacia abajo.
2. Y desde la base de los dedos hacia la uña.

Ejercicios dorsales

Mejorar el tono muscular de la nuca y la espalda
1. Tomar al bebe con una mano en las rodillas y la otra en el pecho.
2. Inclinarlo hacia un elemento, que puede ser un almohadón o una pelota grande, hasta que apoye las manos.
3. El bebe hará un esfuerzo por enderezarse. Reforzar sus intentos.
Fortalecer los músculos de la nuca y la espalda
1. El bebe estando boca abajo, tomarlo por las manos, que se agarre de los dedos, e intentar que levante la cabeza y la espalda.
2. Reforzar sus esfuerzos.
Controlar y sostener la cabeza.
1. El bebe boca abajo apoyado sobre sus antebrazos, llamar su atención con un objeto llamativo para que levante la cabeza. Reforzar su acción.
Fortalecer los músculos de la nuca y la espalda
1. Levantar al bebe con una mano en las rodillas y la otra en el pecho, frente a un espejo. Inclinarlo en relación a su fuerza, llamando su atención para que enderece la espalda.
Fortalecer los músculos de la nuca y la espalda
1. El bebe boca abajo, con la cabeza y los hombros fuera de una mesa, sosteniéndolo por las nalgas con una mano, y con la otra, por los brazos. Ir suprimiendo progresivamente la ayuda bajo los brazos a medida que se baya manteniendo solo.
Controlar y sostener la cabeza
1. Colocar al bebe boca abajo sobre un almohadón o un rodillo, y llamar su atención para que levante la cabeza.
Sostener la cabeza
1. El bebe boca arriba, tomarlo de las manos.
2. Levantarlo suavemente mediante tracción de sus antebrazos hasta la posición de sentado.
3. Volver a la posición inicial.
Controlar y sostener cabeza y tronco
1. El bebe boca arriba, que se tome de los dedos pulgares, traccionar los brazos para que este, el bebe, intente incorporarse.
Controlar cabeza y tronco

1. Intentar que el bebe en posición boca abajo se mantenga apoyado con los brazos extendidos. Al principio, ayudarle manteniéndole los brazos extendidos o levantarlo por los hombros.
2. Poco a poco ir retirando la ayuda hasta que se mantenga solo en dicha posición.

Rodar

Iniciar al bebe en el giro longitudinal
1. Estando el bebe de costado incitarlo a volverse boca arriba motivándolo con algún juguete.
Rotación sobre el eje longitudinal
1. El bebe esta boca abajo sobre una manta o colchoneta.
2. Colocar el brazo del lado sobre el que va a girar a lo largo del cuerpo. Ayudarle tomándole la pierna derecha, si flexiono el brazo izquierdo, por debajo de la rodilla y flexionarla.
3. Llevarle la rodilla hacia el frente, panza, para iniciar el giro hasta quedar boca arriba.
Iniciar al bebe en el giro de costado
1. Estando el bebe boca arriba incitarlo a pasarse de lado ofreciéndole su juguete preferido. Si no lo hace, ayudarle físicamente corriéndole la pierna del lado opuesto al giro, que ira flexionada, por encima de la otra que está extendida, llevársela suavemente hasta que por la fuerza de la gravedad gira.
Rotar sobre su eje longitudinal
1. Estando el bebe boca arriba sobre una colchoneta o manta mullida, colocar el brazo sobre el que ha de girar a lo largo del cuerpo.
2. Tomar la pierna por debajo de su rodilla, la opuesta al brazo que se estiro.
3. Voltearlo suavemente hasta que quede boca abajo.

Permanecer sentado

Iniciar al bebe a permanecer sentado
1. Dejarlo sentado en su silla, con el respaldo inclinado, todo el tiempo que resista in cansarse.
2. De forma progresiva ir colocando el respaldo en posición vertical.
3. Sentarlo sobre saquitos de arena o almohadones duros.
Fortalecer músculos de la nuca y del tronco
1. Tomar al bebe verticalmente, la espalda de él contra nuestro pecho, sujetándolo con una mano enlas rodillas y la otra en el abdomen. Inclinarlo hacia adelante y llamarle su atención para que enderece la espalda.
2. Ir bajando la sujeción hasta las caderas a medida que le vaya costando menos el ejercicio.
Conseguir que el bebe aprenda a mantenerse sentado
1. Ponerlo sentado sobre una superficie dura con las piernas extendidas en forma de “V”, y las manos apoyadas en el espacio que queda entre ellas.
Conseguir la reacción del apoyo sobre sus pies
1. El bebe descalzo, sostenerlo por las axilas, elevarlo y dejarlo caer suavemente sobre distintas superficies.

Área motora fina (0 a 6 meses)

Coordinación de manos y diferentes partes del cuerpo

Conocer las manos
1. El bebe acostado boca arriba, tomarle las manos y llevárselas a la altura de sus ojos y unírselas.
Coordinación mano-boca y estimulación táctil
1. Tomarle una mano y llevársela a la boca para que se la chupe.
Coordinación viso-motora (ojo-manos)
1. El bebe boca arriba, levantarle una mano y ponerla en su campo visual. A continuación colocar entre sus ojos y mano un juguete diciéndole “toma”. Si no lo toma, llevarle la mano al objeto.
Que tomen los objetos que se le ofrecen
1. Estando el bebe boca arriba, ofrecerle un juguete diciéndole “toma”.
2. Si no lo toma, ayudar llevándole la mano al juguete (nunca al revés). Poco a poco se va disminuyendo la ayuda hasta que lo haga solo.
Coordinación mano-cabeza y estimulación táctil
1. Pasarle las manos por la cara y el pelito.
Incitarlo en la prensión voluntaria
1. El bebe debe estar en una posición que pueda ver sus manos, rozar con un objeto la parte exterior del dedo pulgar diciéndole “toma”
2. Hacer que lo tome.
Coordinación viso-motora
1. Colgar objetos atractivos en la cuna, suspendidos por encima de la cabeza, para que sus manos puedan tomarlos.

Área perceptivo-cognitiva (0 a 6 meses)

Fijación visual

Fijar la vista en los objetos
1. Colocar figuras en negro sobre fondo blanco a ambos lados de la cuna (hasta ala dos meses).
2. Colocar objetos brillantes, de colores (rojo, negro, naranja y amarillo, preferentemente), en la cuna a la vista del niño.
Fijar la vista con el adulto
1. Cuando se le dé el pecho la madre, o el biberón algún adulto, atraer la atención del niño hacia el rostro del adulto. Para ello hablarle al tiempo que se debe mover la cabeza.
Seguimiento visual en cuatro direcciones: lados, adelante y atrás.
1. Estando el bebe boca arriba, tomar un objeto de colores vivos atado a una cinta y colocarlo ante su vista.
2. Moverlo lentamente hacia los lados para que siga el objeto con la mirada. Si no lo hace, guiarle la cara en la dirección del objeto, poco a poco se le va retirando la ayuda.
3. Moverlo también hacia adelante y hacia atrás.
Fijación visual de los objetos con la mirada
1. Con el bebe boca arriba, colocarle algún juguete alto atado a una cinta ante su vista. Aproximarlo y alejarlo verticalmente.
Seguimiento visual
1. Con el bebe sentado con apoyo, rodar bolitas ante su vista sobre una mesa para que las siga con su mirada.
2. Si no lo hace, guiar su cabeza en la dirección de las bolitas.
Estimulación auditiva y localización de los sonidos
1. Colocarle una pulsera de cascabeles en la muñeca, alternando las manos.

Área del lenguaje (0 a 6 meses)

Emisión de sonidos vocálicos y guturales.

Emitir sonidos
1. Jugar con el bebe produciendo diferentes sonidos vocálicos y silábicos, preferentemente guturales. Hacerlo cerca del rostro del bebe. Repetir cualquier sonido que el bebe haga.
Estimulación auditiva y localizar sonidos cerca de la cara del bebe
1. Hacer ruido con una campanita, sonajero, etc. a ambos lados de la cara del bebe, sin que previamente haya visto el objeto.
2. Con la finalidad de que busque el objeto por el sonido. Si no lo hace, guiar su cabeza al lado correcto. Retirarle la ayuda de a poco.
Emitir sonidos
1. Aprovechar el llanto o la carcajada del bebe para producir sonidos, dándole suaves palmaditas en el pecho y espalda.
Preparar la movilidad de la boca para el lenguaje.
1. Darle un masaje en sentido circular en las encías por dentro y por fuera.

Área social (0 a 6 meses)

Responder al sonido de su nombre

Localizar sonidos y responder a su nombre
1. Bebe y adulto frente a frente, decirle “…mirame!!!” alabar cualquier intento.
2. Hacer lo mismo que en el ejercicio anterior, pero colocarse a un lado del bebe.
3. Igual que los ejercicios anteriores, pero ahora fuera del campo visual del bebe.
Emitir sonidos y comunicación.
1. Juego del escondite. Ocultarse tras un pañuelo y aparecer de repente para producir la risa en el bebe.
2. Lanzar el bebe al aire (suave)
3. Cosquillitas.
4. Balanceos.
Iniciación de los hábitos alimenticios
1. Colocarlo en posición adecuada. Empezar a utilizar la cuchara con la papilla.

JUEGOS

Para Secadas, el procedimiento que facilita la asimilación de lo útil y la eliminación de lo que sobra es el juego. Al jugar el niño va desviando la atención de las fases superadas del aprendizaje, suavizando las dificultades de los hábitos para afianzarlos como destrezas. El juego ayuda a suprimir rémoras y facilita la inserción en habilidades de orden superior. Así, el niño que ha desarrollado la habilidad manual y digital en medida suficiente para desatender el movimiento de los dedos al manejar los objetos o al recortar un papel con tijeras, que juega con las canicas, que hace nudos y sabe trenzar hilos, apenas encontrará dificultad en el manejo del lápiz para escribir. Aquel otro, en cambio, que no haya desarrollado tales habilidades en el juego hasta hacerlas rutinarias, tendrá que dirigir consciente y fatigosamente los movimientos de la mano para trazar palotes, encontrando dificultades en el aprendizaje de la escritura.
Esta teoría presenta una clasificación de los juegos a lo largo del desarrollo, de los que, para nuestros propósitos, sólo vamos a hacer mención a dos tipos:

1. Juegos Viscerales: son los que se desarrollan de 1 a 3 años, y hacen referencia, entre otras, a actividades de balanceo en posición de sentados, como las que se producen en el columpio, la plataforma giratoria o la palanca, ayudados por un adulto. El ritmo y la trepidación en el movimiento sentado o al deslizarse le hacen sentir al niño de un modo placentero los órganos interiores de su cuerpo, de ahí el nombre de estos juegos.
2. Juegos tronculares: de 3 a 6 años. Ahora la actividad se desplaza a la musculatura troncal y a la coordinación con las extremidades, compensando el equilibrio por medio de torsiones del tronco y movimientos compensatorios de brazos y piernas. A estas edades se va revelando una gran facilidad de desplazamiento, quiebros y fintas, signos de un perfecto dominio corporal.

El desarrollo motor del niño hay que entenderlo desde la relación con el adulto, por eso el ser humano va a poder desarrollar el bagaje de competencias con el que llega a este mundo en presencia de un adulto que interactúa con él.
La teoría del apego sostiene que los sentimientos de seguridad que acompañan la formación de vínculos afectivos adecuados son la base del desarrollo posterior. Se sabe que el apego seguro aumenta la exploración, la curiosidad, la solución de problemas, el juego y las relaciones con los compañeros, es decir, que permite abrirse más al mundo. El niño con apego seguro tiene más confianza en sí mismo y en los otros. Al niño vinculado de manera insegura le resulta más difícil relajarse, jugar y explorar. Si este niño encuentra dificultades, tiene menos claro que exista una base segura, acogedora y firme a la que regresar.